El impacto ambiental y la sostenibilidad de una planta embotelladora de agua son cada vez más importantes para los consumidores, los reguladores y los inversores por igual. Una planta embotelladora de agua gestionada responsablemente trabaja activamente para minimizar su huella ambiental mediante la obtención sostenible del agua, la implementación de circuitos de conservación y reciclaje de agua dentro del proceso de tratamiento, y la reducción del consumo energético mediante equipos eficientes y fuentes de energía renovable. El embalaje constituye un área prioritaria: una planta embotelladora de agua innovadora puede utilizar diseños ligeros de botellas (preformas), incorporar contenido de PET reciclado (rPET) y garantizar que todos los materiales de embalaje sean reciclables. Además, una planta embotelladora de agua moderna gestiona sus corrientes de residuos de forma responsable, reciclando los recortes de plástico y tratando cualquier agua residual antes de su vertido. Demostrar un compromiso con la gestión ambiental ya no es opcional para una planta embotelladora de agua; se ha convertido en un componente fundamental de la responsabilidad social corporativa y de la licencia operativa a largo plazo.